Traducción, literatura y revolución

León Tolstói
Máximo Gorki

Las primeras traducciones al español de literatura rusa fueron derivadas de las versiones francesas y alemanas, o reimpresiones directas de las viejas ediciones hechas en España. En estos pasajes, elementos como la forma y el léxico se vieron distorsionados por la mediación de otras lenguas y culturas. Así, la complejidad de las obras quedó simplificada. Algunas, por ejemplo, perdieron el sentido irónico que las caracterizaba y, de esta manera, sus relatos quedaron reducidos al pesimismo y la melancolía. Las traducciones actuales logran recuperar aquel sentido del humor que otras generaciones de lectores no pudieron ver.

Fiódor Dostoyevski

Bajo la influencia de aquellas traducciones, de estética más descuidada e imágenes más crudas, se construyó un tipo singular de realismo literario. La lectura de este repertorio a la luz de la Revolución rusa fue clave para el desarrollo de una vanguardia artística en términos políticos en la década de 1920, que se atrevió a disputar los lugares canónicos de lo nacional desde el barrio de Boedo, un barrio de trabajadores e inmigrantes.